Bitrán

El país requiere avanzar en el desarrollo de programas selectivos orientados a proveer los bienes públicos necesarios para remover los obstáculos al crecimiento.

por Eduardo Bitrán y Claudio Maggi

 

Chile debe avanzar en el desarrollo de instrumentos de apoyo a la innovación con selectividad estratégica, con el objetivo de incidir en la transformación de la estructura productiva. Esta opción se fundamenta en la constatación de que el nivel de sofisticación de la producción y las exportaciones tienen una enorme influencia en el crecimiento futuro y en la distribución del ingreso. Los países que basan sus exportaciones en materias primas exclusivamente tienden a crecer menos, su distribución del ingreso es más desigual e inducen una cultura rentista que inhibe la innovación y el emprendimiento. 

El proceso de innovación y sofisticación productiva no sólo se ve afectado por las fallas de mercado relacionadas con las dificultades de apropiación de los beneficios de la innovación, sino también por fallas sistémicas o de coordinación, que limitan el desarrollo de actividades emergentes.

Las fallas de coordinación afectan la disposición de bienes públicos sectoriales, capital humano específico, infraestructura tecnológica e I&D precompetitivo. Cada empresario individualmente no tiene los incentivos para resolver estas fallas de coordinación y proveer estos bienes de beneficio sectorial. La política industrial moderna de economía abierta plantea la necesidad de establecer mecanismos de colaboración público-privados para identificar y resolver las fallas de coordinación, mediante programas en que se combinan inversión privada y pública. El desarrollo de clúster -a partir de recursos naturales- focalizado en la generación de proveedores de bienes y servicios sofisticados que pueden transformarse en proveedores de clase mundial, es un área de foco estratégico evidente que puede dar impulso a dinámicas de diversificación productiva. También es posible identificar áreas en que el país tiene ventajas comparativas latentes y generar alianzas público-privadas para aprovecharlas, sujeto a evaluaciones sistemáticas de impacto para asegurar su éxito.

En el pasado, Corfo impulsó el clúster de servicios globales basado en una evaluación objetiva de ventajas de localización de Chile, con énfasis  en la formación de capital humano especializado. Este programa tuvo un impacto significativo en el nivel de exportaciones de servicios globales. Hoy, el desarrollo de proveedores de servicios tecnológicos sofisticados para la minería no ocurre en forma espontánea; existen costos de transacción, asimetrías de información y riesgos que inhiben su desarrollo. Un programa de Corfo y Fundación Chile, junto con empresas mineras orientado a desarrollar proveedores sofisticados, modificando las prácticas de contratación de esas compañías, es un típico instrumento de la nueva política industrial de economía abierta.

El desarrollo de programas selectivos orientados a proveer los bienes públicos necesarios para remover los obstáculos al crecimiento requiere invertir en la construcción de capital social y en una institucionalidad que garantice visión de largo plazo, en una cultura de evaluación y transparencia que permita orientar los esfuerzos a aquellas iniciativas de mayor impacto.

Fuente: La Tercera

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