Una  evaluación realizada por Fundación Chile a proveedores de capacitación de la minería, consignados por las empresas Codelco y BHP Billiton como “proveedores habituales”, se llevó a cabo entre los meses de octubre de 2011 y enero de 2012.

El estudio se organizó en dos grandes etapas: la primera, de carácter metodológico, consideró una revisión de los estándares, atributos e indicadores levantados por el Proyecto de Mejoramiento de la Industria de la Capacitación, AMPLIA. La segunda etapa, de aplicación, consideró reuniones con 16 organismos de capacitación en minería para realizar el proceso de diagnóstico con ellos.

Un listado de proveedores de capacitación de las contrapartes participantes, hizo posible la puesta en marcha del proceso. Cada uno de ellos fue seleccionado en base a dos criterios: los que habían impartido la mayor cantidad de cursos y los que habían tenido el mayor número de alumnos. De las 16 OTEC con que se trabajó , cuatro se localizan en la región de Antofagasta, una en Tarapacá, siete en la Región Metropolitana, dos en Valparaíso y dos en O’Higgins. Su ámbitos del conocimiento más recurrentes fueron: ciencias técnicas y aplicadas, administración y minería. En otras  áreas descritas como “complementarias” destaca la temática de prevención de riesgos.

Lo que muestra el estudio

Las conclusiones que se derivan de este estudio, evidencian que el proceso de capacitación que hoy día gestionan las faenas adolece de la sistematización necesaria y de un plan de trabajo formalmente establecido, que permita chequear el cumplimiento de cada etapa del proceso, para que este sea eficiente, efectivo y oportuno y permita introducirle las mejoras continuas necesarias. En lo que sigue se resumen los principales ámbitos analizados:

Dimensión procesos, es interesante rescatar que existen diferentes formas y estrategias en las faenas para abordar la elaboración de un plan de capacitación, las que varían desde capacitar grupos de cargo, segmentos del personal, dotación completa y/o realizar planes de desarrollo individualizados. Por esta razón no es la falta ni la variedad de metodologías y prácticas, lo que no permite un buen desarrollo y ejecución de los planes de capacitación, si no la ausencia de una estrategia que permita integrarlas con el conjunto de los subsistemas de recursos humanos.

En las faenas: se observó la falta de soporte informático o la baja utilización y/o desarrollo de SAP, para realizar los cruces de información, que permitan tenerla de forma oportuna y actualizada, lo que ayudaría a todo el proceso de capacitación. En las faenas se observan prácticas aisladas para asegurar la pertinencia y satisfacción de las actividades de formación, falta un plan de trabajo definido que sistematice esta etapa del proceso con los OTEC, que permita entregar información oportuna para realizar las mejoras continuas que se necesiten.

Lo mismo ocurre con las faenas que han delegado la ejecución de esta etapa del proceso en las OTIC, ya que en general no han desarrollado en conjunto con las OTEC y OTIC un plan de trabajo y protocolos de acuerdo para chequear el cumplimiento.

De acuerdo al diagnóstico realizado a los proveedores de capacitación (OTEC) el área más débil, es el proceso de detección de necesidades de capacitación, solo el 68% de sus profesionales contaría con la experiencia para realizar esta etapa del proceso, Sin embargo también declaran que 86% de ellos dispone de procedimientos definidos que aseguren la calidad de las acciones de capacitación. Esto se estaría transfiriendo solo parcialmente a las faenas, por falta de herramientas para registrar la información. Por lo que se sugiere que las empresas en conjunto con los OTEC, y OTIC inviertan en desarrollo de tecnología, que permita avanzar en materias de registro, análisis, procesamiento y evaluación de resultados sistemáticos de la capacitación.

Asimismo, se observó en el diagnóstico realizado a los proveedores de capacitación (OTEC). Que 37% de ellos, reconoce que actualiza la oferta de capacitación cuando es necesario o exigido por las faenas y el 75% de los OTEC declara tener mecanismos informales para recoger información sugerencias, reclamos, otros de sus clientes.

Dimensión productos. La medición de los resultados efectivos de la capacitación en el puesto de trabajo no se está llevando a cabo en forma sistemática, ni por las empresas mineras, como tampoco por parte de los OTEC. Por lo que los organismos y empresas tienen mucho que trabajar en sistematizar la etapa de medición, usando para ello las mejores prácticas detectadas. Será necesario desarrollar planes de trabajo en conjunto que permitan medir el impacto en el desempeño o la productividad.

Aun cuando en las faenas se visualizan esfuerzos por mostrar resultados a través de indicadores de productividad y evaluación de brechas de competencias se trata de experiencias aisladas.

En el estudio de proveedores de capacitación, se observó que, en el 87% de las actividades de capacitación evalúan los resultados de aprendizajes (notas) de los participantes en los cursos. En el 42% de las actividades se dispone de pautas de evaluación de transferencia de competencia al puesto de trabajo y solo el 50% de los OTEC declara utilizar instrumentos acordados con las empresas.

Dimensión personas: los proveedores de capacitación, estos declaran disponer de profesionales competentes para ejecutar los procesos metodológicos asociados a la capacitación de calidad. El 93,8% de los organismos declara que exige experiencia para la contratación de profesionales y que las personas cuentan con experiencia laboral y/o calificación técnica en las áreas del ciclo de la capacitación donde se desarrollan. Se sugiere a las faenas exigir el o los currículum de relatores que dictarán los cursos y verificar que sean estos mismos los que los ejecutan, particularmente cuando el curso se dicte más de una vez.

Hacia la mejora

El reconocimiento de las fortalezas y debilidades de los organismos de capacitación, constituye una importante herramienta para mejorar los aspectos deficitarios y subrayar lo que hasta ahora se ha hecho bien. En ese sentido, se ve que en  general los proveedores de capacitación, cuentan con infraestructura e instalaciones adecuadas para cumplir él o los objetivos de la actividad o programa. Tanto para el número de participantes, como para el tipo de actividad. Si deben mejorar el plan de renovación y mantenimiento de materiales, además de contar con un inventario actualizado y detallado de ellos, ya que solo en 68% las OTEC realizan estas acciones.
Se sugiere que las empresas exijan el inventario actualizado de materiales y la mantención de estos, particularmente si se trata de equipos o maquinarias y que eventualmente pudiera afectar la seguridad de las personas.

Los estándares, indicadores y prácticas propuestos en el instrumento de autoevaluación elaborado para el proyecto, se visualiza como un buen mecanismo de autocontrol y desarrollo del proceso inicial. Este instrumento serviría para que las faenas diseñaran e implementaran un plan de trabajo, sistemático, acordado y consensuados con los distintos actores del proceso, como son las unidades, los OTEC, OTIC y las áreas encargadas de gestionar la formación.

También se sugiere desarrollar un modelo de proceso, que defina claramente las funciones de los distintos actores de este, con el fin de asociar los indicadores de cumplimiento pertinentes a cada uno y a cada etapa del proceso. Con el fin de lograr establecer planes de capacitación medibles y con resultados que agreguen valor en el desempeño y productividad de las faenas.

 

 

 

 

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